✅¿Eres resistente o no quieres pagar impuestos sobre tus inversiones?

La resistencia fiscal es una corriente muy de moda en el último decenio que propugna la idea de no pagar impuestos. La base de la misma: el uso que se les dan a esos impuestos.

Grandes precursores de los resistentes actuales fueron en su momento los cuáqueros que, por motivos de conciencia, en su día, se negaron a que el dinero de sus impuestos fuese a parar al esfuerzo bélico tanto en la Guerra de la Independencia como en las posteriores mundiales.

Llegaron a pelear por sus creencias incluso ante la corte, donde, por curioso que parezca —era EEUU— ganaron.

Como en todo movimiento que se precie, más si es un movimiento relacionado con la economía, existen varios tipos de resistentes, los más pacíficos que se abstienen del pago de impuestos con métodos tan inocentes como el de usar la bicicleta para evitar pagar los cargos de la gasolina del coche o reciclando muebles desechados por otros para no tener que comprarlos. Y los más beligerantes —freeganos— que luchan contra el despilfarro y viven en una especie de subcultura anti consumista que emplea estrategias alternativas de sustento basadas en una participación limitada en la economía tradicional, llegando incluso a alimentarse exclusivamente de los productos desechados que recogen en la basura.

Pero si nos paramos a pensarlo, en la sociedad actual, ¿existe alguna forma de no pagar impuestos que no sea evadirlos o vivir de lo que otros no quieren? Sí, existe, y aunque resulte difícil de creer es una manera completamente legal y sencilla.

Tanto el IRPF como el Impuesto sobre Sociedades están pensados para que, si ganas mucho, pagues muchos Impuestos. Entonces, ¿dónde está el truco? ¿Cómo no pagar Impuestos sin recurrir a la estafa?

Invirtiendo. Invirtiendo dinero y no pagando Impuestos —legalmente— por tus inversiones.

No dejes tu dinero ocioso e inviértelo para no pagar impuestos.
Dejar tu dinero sin invertir es igual que quemarlo a impuestos.

➡️ Ya decía Keynes que era económicamente irracional no invertir el dinero y mantenerlo ocioso, como si éste tuviera vida propia.

Los ahorros deben invertirse si no quieres terminar pagando por ellos porcentajes astronómicos y no obteniendo nada a cambio.

El objetivo de los impuestos es que la economía funcione —la tuya y la de todos— y en la actualidad la economía que funciona es la basada en un sistema capitalista que a su vez se sostiene sobre el inversor y sus inversiones.

Entonces, es lógico, que el sistema no se cobre impuestos a sí mismo ¿verdad? Que no cobre impuestos sobre tus inversiones. Ahí tienes la respuesta. Ahí está el quid de la cuestión.

En pleno S.XXI, en una sociedad digitalizada la resistencia fiscal legal debe basarse en la inversión que genera riqueza y trabajo.

Hay que ser inversor, piénsalo así, si estuvieses jugando una partida al Monopoly y quisieras ganarla ¿te conformarías con pasar por caja a cada vuelta y cobrar los 200 estipulados? O ¿Invertirías en calles como Serrano, Goya y compañía?

En este caso el ejemplo del juego desarrolla a la perfección los objetivos del inversor convirtiéndolo para nosotros en el «jugador».

El jugador tira los dados y cruza los dedos para que la casilla en la que caiga esté libre, no pertenezca a otro y así poder comprarla. La ambición es esa. El fin poder participar, comprar y jugar.

Dejar de dar vueltas sin sentido por el tablero como un ratón en su rueda y hacer algo productivo con el dinero que se recibe y se acumula.

El resultado: el que más compra en las primeras tiradas, el que más invierte en calles y estaciones es normalmente el que gana la partida al finalizar el juego.

Si quieres ser inversor y no pagar impuestos sobre tus inversiones, el juego Monopoly puede ser la metáfora ideal para ti.

Elaborar un proyecto de inversión de acuerdo con tus posibilidades y expectativas puede llegar a ser una ardua labor de planificación y descarte. Sin duda, si somos realistas, no es algo ni remotamente parecido a jugar una partida al Monopoly, pese a tener un claro eco en él.

Las inversiones se hacen para generar ganancias y que una vez realizadas, de alguna forma, trabajen para ti. Para conseguir esa ociosidad primero deberás estudiar el mercado y considerar cuales son las mejores y más rentables para tu situación concreta. Buscar asesoramiento si es necesario e invertir tiempo.

El paso de ser ahorrador a ser inversor y no pagar impuestos sobre tus inversiones tiene su dificultad y su técnica. También tiene su recompensa.

El premio en este caso no se reduce a ganar la partida, sino que se transforma en dividendos y sobre todo en no pagar impuestos de forma legal.

Cuidando tu dinero y garantizando tu futuro.

La falta de cultura financiera hace que por defecto pensemos que la mejor opción posible es siempre guardar. Guardar para tener y guardar para no perder. El ahorro es el fin último.

¿Lo hacemos por seguridad o solo es miedo?

Reconozcámoslo, el dinero es muy temeroso y la inestabilidad reciente a todos los niveles no ha ayudado en nada a que cambie esa concepción. Paralizando inversiones y generando un aumento de la desconfianza.

Pero si alguien se parase a enseñarnos cómo funciona el mundo observaríamos dos cosas: como de un lado están los pobres que compran «cosas» que no producen nada y de otro los ricos, que compran «cosas», en este caso activos que les dan beneficios.

La desconfianza no juega ningún papel en esta ecuación.

😱No debemos esconder nuestro dinero tras nuestros miedos.

La idea es permitirnos a nosotros mismos salir de la tan manida zona de confort en la que se convierten nuestros recelos.

Así si intentamos ser lógicos con nuestro capital llegaremos a metas más altas. Permitiéndonos invertir con cabeza y certeza, teniendo la seguridad de que estamos siendo productivos. Generando y a su vez no pagando impuestos.

Invierte como los ricos.

Así tu resistencia fiscal se convertirá en algo de lo que sentirte orgulloso y te traerá alegrías y ganancias.

Sabrás y podrás hacerle saber a otros que ahorrar no es solo guardar moneda tras moneda en una hucha y dejarlas allí de por vida.

Y, cuando las conversaciones giren en torno al dinero podrás explicarles lo fácil que fue dar el salto y crecer.

Álvaro Sáez
Abogado Fiscalista

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