🚩ARMONIZACIÓN FISCAL ¿ESPAÑOLA O EUROPEA?

A finales de 2020 ERC defiende la armonización fiscal y reducir las competencias fiscales de las autonomías.

Mientras tanto el PP defiende a capa y espada la autonomía fiscal madrileña.

Los impuestos son una ciencia y los buenos impuestos han de ser fruto de una reflexión racional con base en la experiencia. Sin embargo, el arte de la política parece regida por los impulsos emocionales colectivos y, así, la incoherencia, lejos de ser la excepción en materia de impuestos, suele ser la norma.

Los impuestos son algo demasiado complicado para que los votantes puedan pararse a pensar en ello y, sin embargo, el votante catalán de izquierdas e independentista tiene clara su preferencia por hacer tributar al rico de Madrid en el Impuesto sobre Patrimonio, Sucesiones, Donaciones y Transmisiones Patrimoniales.

Nadie en el Congreso de los Diputados habla de las diputaciones forales de País Vasco y Navarra, ni de sus sagrados cupos.

Soy gallego, y viví y estudié en ICADE (Madrid) seis años de mi vida, pero antes de manifestar mis impresiones sobre mis filias o fobias acerca del arquetipo de rico madrileño, hablemos un poco de leyes —para eso soy Abogado experto en impuestos y me he pasado ya casi media vida presentando recursos contra Hacienda.

La ley 22/2009, de 18 de diciembre, por la que se regula el sistema de financiación de las Comunidades Autónomas de régimen común y Ciudades con Estatuto de Autonomía y se modifican determinadas normas tributarias, otorga competencias normativas a las Comunidades Autónomas en materia de los impuestos arriba citados.

Gracias a esta Ley, Madrid puede tener un Impuesto sobre Patrimonio o Sucesiones menor que Cataluña, mientras el Parlamento de Cataluña no baje estos impuestos —ya que puede hacerlo—.

Antes de entrar en cuestiones morales sobre lo justo o injusto que puede ser que los catalanes paguen más impuestos que los madrileños o los gallegos porque así lo ha decidido su parlamento autonómico, es necesario analizar la conveniencia de dichos Impuestos.

En mi libro «No pagar Impuestos para ayudar a los demás» explico por qué Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, y Transmisiones Patrimoniales deben ser suprimidos.

Hay razones de igualdad, los ricos y las grandes empresas no los pagan, sólo los pagan las clases medias trabajadores en proporción a sus ahorros, cuanto más ahorran, más pagan.

También hay motivos económicos para derogar estos impuestos, ya que, al gravar el ahorro, estos impuestos destruyen riqueza, frenan la inversión y destruyen empleo.

Por tanto, es razonable que Madrid o Galicia hayan reducido estos impuestos.

Cataluña no está bien gestionada desde hace años, es una sociedad económicamente decadente que vive de lo que fue y no de lo que va a ser. Lo que pretende ahora el Congreso de los Diputados es exportar el fallido modelo fiscal catalán al resto de autonomías.

La competencia no es buena

Lo que permite a los seres humanos progresar es la colaboración. Nuestro éxito como especie está en que dos cabezas piensan —y trabajan— mejor que una.

Es nuestra empatía y capacidad para ayudar a los demás lo que nos hace avanzar.

Esto también lo hacen los delfines y los elefantes, la diferencia con nosotros es que ellos no tienen cultura, no tienen creencias intersubjetivas compartidas como las que disfrutamos 450 millones de europeos dentro de una idea que se llama Unión Europea.

Nuestras ideas y nuestro lenguaje, su expresión, son la palanca que nos lleva a colaborar con personas que no conocemos, ni nunca conoceremos.

Es la colaboración y no la competencia lo que nos ha permitido alcanzar una tecnología que no es comparable cualitativamente a la de ninguna otra especie.

Hay quien dice que sin competencia no hay motivación.

La competencia puede ser una motivación, pero no es la única, ni es la más sana para la psique.

Mi motivación para escribir este post no es demostrar que soy mejor que otro, sino simplemente compartir el conocimiento que yo tengo sobre los impuestos con otros.

Es una motivación que nace del amor a los demás y de mi necesidad de ser aceptado por los demás, en una palabra: empatía.

No veo la competencia por ningún lado, y esta información que aquí comparto sí tiene un valor.

La competencia no es la causa del capitalismo, sino un efecto secundario indeseado, negativo e inevitable de la libertad.

La competencia es consecuencia de la libertad, no la libertad consecuencia de la competencia.

Las agujetas son un efecto doloroso de hacer «crossfit» cuando hace años que no hacemos deporte, pero tener agujetas no es estar en forma.

La competencia es el resultado de un proceso en el que las personas tienen libertad y pueden elegir, pero alguien se está equivocando más que el otro. Cuando está claro quien tiene razón, la competencia cesa, aunque siga habiendo libertad.

Si un abogado tiene su consulta a 30 euros y yo la tengo a 187 euros, en cuanto el otro abogado descubra que yo tengo más consultas que él, puede seguir cobrándola a 30 euros, pero tenderá a preferir vender más consultas a 187 euros que menos a 30.

La competencia fiscal entre Madrid y Barcelona es el resultado de que la capital de España lo está haciendo mejor que la Ciudad Condal.

Que los impuestos sobre los ahorros de la clase trabajadora son un error social y económico es evidente, en consecuencia, esta es una competencia que no es necesaria, no hay nada que demostrar, ni que probar. Está claro que Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, y Transmisiones Patrimoniales sobran. Para más información se puede consultar mi libro.

Los socialistas tenemos una cosa clara, la igualdad es la prioridad, y la igualdad ante la Ley es un mínimo para avanzar hacia la igualdad material.

Aquí sólo procede una armonización fiscal: derogar para siempre y para todos los españoles Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, y Transmisiones Patrimoniales.

armonización fiscal

¿E Irlanda, Holanda y Luxemburgo?

Hay otra competencia fiscal que también nos está haciendo daño: la de los otros 26 países de la Unión Europea.

Sin embargo, en este caso tenemos un problema. La Unión Europea no tiene competencias normativas en materia fiscal o no las suficientes para armonizar el Impuesto sobre Sociedades o los impuestos sobre la riqueza.

En consecuencia, de cara al exterior no nos queda otra que competir.

¿Y cómo vamos?

Pues perdiendo por goleada.

Los ricos y las grandes empresas catalanas y madrileñas trasladan sus inversiones —y sus empresas cuando pueden— a otros países de la Unión Europea, los ricos europeos no las traen a España, ¿para qué?

Hay opciones mucho más atractivas fiscalmente en otros países europeos. Esto provoca que, aunque somos un país rico, no recaudamos suficientes impuestos, nos endeudamos cada día un mucho más y estamos al borde de la quiebra. No existe la armonización fiscal.

Necesitamos unos impuestos más competitivos para empresas e inversiones.

Es necesario derogar todos los impuestos locales y especiales —electricidad, alcohol, tabaco, gasolina—, además de los arriba indicados, bajar mucho el Impuesto sobre Sociedades, suprimir la tributación en el IRPF a las rentas del ahorro —si se reinvierten y no quedan ociosas—, establecer un tipo único en el IRPF y una cotización única fija mensual en la Seguridad Social para todos los trabajadores por cuenta ajena o propia con independencia de la duración de su jornada o su sueldo.

El IVA podemos dejarlo como está, pero con un tipo único, más bajo que el de Portugal y Francia, por favor.

De todo esto hablo largo y tendido en el próximo libro que pronto publicaré.

No a la competencia, no a la competencia fiscal. La competencia fiscal europea es negativa, pero por el momento inevitable ¿queremos ser una nación ganadora? A mí me gustaría que lo fuésemos.

Álvaro Sáez
Abogado Fiscalista.

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