⭐Para un buen abogado fiscal: #5 habilidades

Un buen abogado fiscal o de Impuestos, como yo, sobre todo trabaja ahorrándote impuestos y logrando que no pierdas tu dinero.

Un buen abogado fiscal conserva tu dinero y en el camino te regala la estrategia legal adecuada para ahorrarte impuestos y ganarle la partida a la inspección de Hacienda.

Porque un buen abogado fiscal, sobre todo, es experto en todo aquello que desemboca o puede desembocar en una liquidación de impuestos.

Se suele creer que, para ser abogado, fiscal o no, lo único que necesitas tener sí o sí es el grado o licenciatura en Derecho.

Sin duda, es un requisito y sin duda también, es aquel que te proporciona el conocimiento y te diferencia de muchos otros. Pero, con eso no basta.

Un buen abogado fiscal debe reunir una serie de habilidades imprescindibles de las cuales he hablado en numerosas ocasiones en este blog y en redes sociales—hemos dado claves, requisitos y ahora toca habilidades—.

Me gusta dar pistas y ayudar a aquellos que estén buscando un abogado fiscal ofreciendo mi consejo y experiencia en esta materia como abogado especialista en el área de los impuestos.

También quiero que aquellos que están a punto de ser abogados, o ya lo son y están buscando una especialización, puedan analizar si la fiscalidad es la rama que quieren elegir.

Y, sobre todo, puedas saber si cuentas con las habilidades necesarias para serlo.

Por este motivo al final de este post de mi blog podrás DESCARGARTE mi «Guía para ser abogado fiscalista» en la que te explico cómo puedes lograr conmigo convertirte en un buen abogado fiscal.

Me gustaría que dijesen de mí que soy «buen abogado fiscal».
Me gustaría que dijesen de mí que soy «buen abogado fiscal».

⭐5 habilidades de un buen abogado fiscal.

1.Pensamiento crítico: Se trata de analizar la información que recibimos.

De esta forma desarrollamos nuestra lógica, intuición y pensamiento creativo, construimos nuestra identidad individual y somos capaces de tomar decisiones.

Para ser abogado ya sea especialista en fiscal o en cualquier otra área es fundamental.

Ser lo suficientemente analítico y observador para encontrar el foco y la solución al problema o problemas que planteen los clientes sabiendo separar el grano de la paja.

El pensamiento crítico nace de la necesidad de analizar algo con criterio propio que nada tiene que ver con juzgar señalando defectos o carencias.

2.Formación continua: Nuevamente esta es una característica muy necesaria en el desarrollo de casi cualquier profesión.

Pero bien es cierto que a la hora de ser abogado estar al tanto de los cambios en leyes o los nuevos decretos es vital para el ejercicio activo.

Un abogado desactualizado es igual que coche sin ruedas, puede tener un motor muy potente, pero sin ruedas no va ningún lado.

Como abogado en activo también considero que es importante determinar que aprendizaje nos encaja en cada momento.

Cuáles son nuestros nuevos retos para seguir aprendiendo y estar al día tanto en aspectos técnicos y jurídicos como en nuevas habilidades y métodos de hacer las cosas.

3.Inteligencia emocional: He hablado en numerosas ocasiones de lo importante que considero que es la inteligencia emocional.

En el caso de un abogado fiscalista es vital.

Normalmente los clientes de un abogado como yo, que se dedica a los impuestos y a defenderte de Hacienda, cuando acuden a mí es porque están francamente de proteger su dinero de una multa o una sanción de Hacienda.

😱 El miedo a Hacienda está casi tan extendido como el miedo al Coco.

De ahí la importancia de saber ser lo suficientemente inteligente, de forma emocional, para poder tranquilizar al cliente y ofrecerle la seguridad que necesita para confiar en que vas a ayudarle a resolver su situación.

El miedo a una sanción de Hacienda que te quite todo lo que tienes en la cuenta del banco es mucho más común de lo que pueda parecer.

Y saber tratar a aquellos que lo sufren puede ser determinante a la hora de ganar un nuevo cliente.

👉También añadir que en un contexto judicial la inteligencia emocional puede llegar a ser la clave que consiga que un abogado fiscalista gane o pierda.

Poder gestionar momentos de estrés y no perder el norte en situaciones en las que hay que tomar una decisión y ser consecuente con ella, es imprescindible para casi cualquier abogado, para uno fiscalista también.

4.Ética y responsabilidad: Ir más allá de los asuntos meramente fiscales y ser responsables y entender que el mundo de los impuestos exige el compromiso con unos principios éticos y con unos valores de entre los cuales deben primar los de la transparencia y la honestidad.

Un abogado fiscal no puede convertirse en una caricatura de sí mismo ayudando de formas sospechosas y poco limpias a otros. Un abogado fiscal no está para colaborar en gestiones opacas ni para ocultar o malversar. Esa no es la función de un abogado fiscal y debes tenerlo y dejarlo claro desde el principio.

5.Flexibilidad: Tanto a la hora de ofrecer soluciones como a la hora de trabajar reaccionando de la forma más adecuada a cada circunstancia que se nos plantee.

Cada persona es un mundo y debes ser capaz de ofrecer una solución que se adapte del todo a lo que necesita el cliente.

Y se debe ser lo suficientemente flexible como para tener otras varias opciones igual de buenas en el tintero.

La flexibilidad también es la capacidad de poder adaptarse o recuperarse lo antes posible de un gran cambio. Amoldarse a la situación y salir fortalecido de ella.

Es un superpoder que los abogados fiscalistas pueden desarrollar y deben poseer.

¿Un buen abogado fiscal trabajaría en una oficina como esta?
¿Un buen abogado fiscal trabajaría en una oficina como esta?

👉Aumentando su flexibilidad, los abogados pueden optimizar su desempeño, mejorar la experiencia con el cliente y aumentar su propio bienestar.

Una vez planteadas estas 5 habilidades necesarias para ser un buen abogado fiscal me queda insistir en la importancia de las mismas.

Todas son «soft skills» de esas habilidades conocidas como blandas. Las «hard skills» vendrían a ser todas aquellas que se enmarcan en la formación clásica, la formación de aula y que también son necesarias.

Soy abogado fiscalista desde hace más de 14 años, tengo mi propio despacho SAEZ.LAW y a través de nuestra historia de crecimiento y de trabajo puedo asegurarte que tener el título de Derecho es solo el primer paso para destacar y prosperar como buen abogado fiscal.

Descárgate mi «Guía para ser abogado fiscalista».

Se trata de un informe valorado en 377 euros, que te regalo de forma gratuita, 377 euros.

Quiero que tú también puedas ser, si quieres, un buen abogado fiscal.

Me encanta ser abogado fiscal y quiero que tú también puedas serlo. Mentorizo a jóvenes abogados y no tan jóvenes que busquen una especialización en Derecho Fiscal.

Te he explicado qué necesitas tener para ser un buen abogado fiscal, pero no te he dicho cómo.

En la guía que he elaborado para ti y que puedes descargar aquí debajo te explico las claves sobre cómo puedes llegar a ser un buen abogado fiscal:

Guía para ser abogado fiscalista

Álvaro Sáez.

Abogado Fiscalista.

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